marzo 14

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Enfermeras ante la muerte en soledad


Las enfermeras os habéis encontrado ante la muerte en soledad, y eso supone un gran reto para atender las emociones.

Una vez estalló la pandemia por Covid 19, muchas personas comenzaron a morir en los hospitales solas, sin poder ser despedidos por los suyos. Los protocolos así lo habían establecido ante el altísimo índice de contagiosidad.

Aún con eso, eres enfermera  y tenías claro que pese a la gravedad de la situación de emergencia sanitaria, no podías dejar que ningún enfermo muriera solo, ni con sus síntomas mal controlados o padeciendo dolor.

He escrito este artículo porque las enfermeras ante la muerte en soledad habéis puesto una implicación personal en el trabajo que merece ser destacada.  También para decir que con esa implicación se mueven las emociones y que es necesario que tomar acciones para equilibrar aquellas que se hayan alterado.

Enfermeras ante la muerte en soledad 

Cuando empezaste a darte cuenta de cómo se estaban desarrollando los acontecimientos, humanizar un momento que la covid-19 había embrutecido y deshumanizado hasta puntos insospechados,  se convirtió en un objetivo.  Tu profesión te permite estar cerca de la persona cuando está en los últimos momentos de su vida.

Diariamente tienes que desarrollar diferentes habilidades para dar apoyo emocional y ser de utilidad en el acompañamiento del final de la vida. También hacer el seguimiento durante todo el proceso de enfermedad y en la comunicación con la familia.

La crisis sanitaria te ha puesto esta tarea muy difícil. No podías contar con el soporte que los familiares, normalmente dan en ese final.

acompañando en la muerte

Tú y tus compañeros habéis tenido que asumir ese rol

Y mientras asumías el rol que las circunstancias te imponían, tomaste mayor conciencia de lo que siente alguien que muere en soledad, y te has puesto más cerca que nunca de esa persona. Le has dado la mano, has sostenido su dolor, has contenido su ansiedad y tristeza porque sabías que se estaba yendo sin volver a ver a sus seres queridos.

Aceptaste ser la figura que le daba humanidad a ese momento tan duro

Superar las condiciones que dificultan la labor de las enfermeras ante la muerte en soledad 

El paciente, con su mirada, te ha dicho sin las palabras que no podía pronunciar a causa del respirador que le mantenía con vida, el miedo que tenía en sus últimos momentos.

los EPI aislan

Te diste cuenta de que los equipos de protección individual te protegían con eficacia, pero también te hacían más difícil transmitir empatía, porque te aislan de hacer sentir tu calor al que está perdiendo la vida. Con todo y con eso, no has dejado de buscar la manera de llegar y de hacerte sentir.

Son muchos los momentos que has tenido que acompañar a otros en su marcha, desde mucho antes que llegase la pandemia, pero las condiciones que ésta ha impuesto, te han despertado. Con los recursos que tenías a tu alcance, y a pesar de las dificultades, se ha agudizado tu empeño por superar las condiciones  más duras, y has dado lo mejor de ti. 

Para ello cada día has tenido que aparcar tus quiebros emocionales, que no dejaban de darse

emociones en pandemia

Las enfermeras ante la muerte en soledad, sienten dolor

No dejabas de tener presente que perder a un ser querido siempre es duro, pero hacerlo en soledad, es más duro aún.

Muchas de las historias de pérdida que has presenciado en esta pandemia han estado y están acompañados de un adiós en la distancia. Posiblemente eso te conectaba con sensaciones de injusticia, impotencia y rabia.

Ante el dolor de quien se queda

Ya sabías que el principal dolor que les queda a muchos familiares es el de no despedir a sus seres queridos, pero hasta ahora no te habías enfrentado a ello con tanta crudeza.

Has sido testigo de cómo algunos dejaron a sus familiares en los centros sanitarios, con la angustia y la incertidumbre de no saber cómo iban a evolucionar las cosas.

La familia tenía que marcharse y perder el contacto con su paciente, y en muchas ocasiones sin verlo ni tocarlo más.

Una película de terror

Has luchado con intensidad por personas a las que has visto empeorar en minutos, porque había un gran desconocimiento de la enfermedad, y después has visto cómo se han ido sin poder hacer nada.

Poco menos que has vivido como una película de terror, porque la pandemia ha dejado muerte y destrucción por donde ha pasado, sin entender de fronteras, razas, posición social, cultural o económica, ni sexo, ni edad. Y tú no dejaste de estar ahí.

Ha sido y es una situación complicada que te hace sufrir, no sólo por el paciente y la familia, también por ti misma. Ves que no le puedes dar más, porque no hay más medios ni recursos disponibles, y eso te ha afectado.

Tus gestos de humanidad se han multiplicado 

Te has convertido en las manos que reconfortan y cuidan del cuerpo devastado por la enfermedad.

Has ofrecido gestos amorosos y compasivos para recordarle a esa persona que es alguien que necesita ser arropado con amor, y compasión, estando próximo su final, aun sin tener a sus seres queridos cerca. Cuando la vida aún seguía fluyendo por su cuerpo necesitado de gestos sinceros y amorosos, te has convertido en su ser querido, le has llenado de palabras sinceras que le han permitido transitar esa senda con amor.

Has sido quien ha secado sus lágrimas que fluían en silencio, y siempre, por darle valor a su despedida inminente.

Te empeñabas en que el paciente supiera que no estaba solo, que, aunque su familiar no estaba `presente, no estaba solo. Querías ayudarle a dar sentido a su vida, en esos últimos momentos.

Te ha tocado representar un papel para el que quizás no estabas preparada, pero no te has acobardado, al contrario, te has llenado de fuerza para sacarlo adelante

Tus mecanismos de adaptación se han puesto a prueba

Al recibir al paciente en planta veías que llegaba con mucha dificultad respiratoria, y en muy poco tiempo te lo encontrabas boqueando, y asfixiándose, sin poder ayudarle a salvar su vida.

En otros casos, tenías que informar al paciente que le llevabas a la UCI, y en su cara veías el miedo que le daba pensar que le iban a dormir, que le iban a intubar, y no sabía si volvería a respirar.

Ver a un paciente que viene hablando, y que a la hora le estás conectando a un ventilador mecánico, te ha llenado de desolación.

También tenías que avisar a los familiares, por teléfono, dado que las circunstancias no permitían otros medios, y era muy complicado reconfortarles. Tu impotencia crecía.

Principal dote de las enfermeras ante la muerte en soledad: implicación incondicional 

Has sido testigo de familiares que se han separado de su paciente, sintiendo que les abandonaban, que no podían ser útiles. Y te has prestado a darles una palabra de ánimo, ya que el abrazo que te nacía lo has tenido que reprimir, porque no estaba permitido darlo.

En la puerta de urgencias, has despedido tú al familiar, pidiéndole que se despidiese de su paciente, pues ya se tenía que quedar solo. Muy poco después caías en la cuenta de que a lo mejor era la última despedida, porque ya no le iban a ver más.

despedida a los familiares

Todo esto lo ibas sintiendo sin tener tiempo de pararte a procesarlo porque la sucesión de acontecimientos no paraba y tú tampoco podías parar.

Cuando fallecía un paciente no había un momento para hacer una pausa, porque simultáneamente, había al lado otro, muy grave que necesita ser atendido.

La tristeza te abrumaba, otras emociones también, y los mecanismos naturales con los que te repones a tu sentir, iban llegando a su límite

Tu gran labor

Los pacientes se han puesto bien en parte gracias a que por momentos, te has hecho más fuerte que tu miedo, y que tu ansiedad. Más potente que la inseguridad que creaba la histeria social que había creada.

Eras parte de esa histeria, pero no has dejado que te dominara. Has seguido entrando en la habitación para ver al paciente y darle tu presencia. Presencia con la que aplacar la angustia de saberse enfermo, o moribundo.

Tú siempre estás

Tú estás cuando el paciente vomita, cuando tiene falta de aire, cuando tiene fiebre. Le acompañas cuando tiene alucinaciones o cuando la imaginación le sume en el terror. Intentas consolarle, ponerle en contacto con sus familiares usando todos los medios que se te ocurren: electrónicos, videollamadas, cartas de ánimo.

Con cada paciente que salía adelante, te daba el subidón, porque después de verle ingresar por urgencias muy malito, tan fatal que no sabía ni decir su nombre de lo mal que estaba, con tu lucha y con la suya, le has visto salir de pie hablando y dando las gracias. Eso te daba para pensar en las cosas que estabas haciendo bien.

Consecuencias de ser enfermeras ante la muerte en soledad 

Has vivido todo esto y puede que no te hayas parado a procesarlo todo de forma adecuada todo.  Y aún lo lleves dentro. Puede que, a día de hoy, aún tengas en tu interior todas las emociones que sentiste, pero no llegaste a expresar.

Y estás rodeada de muchas situaciones que las pueden activar, sin que te des cuenta. 

De lo que si te darás cuenta es de te producen malestar.

En los momentos posteriores a una vivencia emocional intensa es cuando más se necesita saber gestionar las emociones de forma saludable

Necesitas darte un tiempo para procesar

Piensa que tienes que hacer que llegue el momento de hacer una pausa, y procesar todo lo que has pasado.

Durante lo vivido has sentido emociones intensas, que han dejado un efecto en ti.

Algunas de ellas se han resuelto por si mismas, gracias a los mecanismos reguladores que tiene tu propio organismo para reequilibrarse.

Pero otras, las que te han impactado con mayor intensidad, y que llevaban más carga por el drama de las circunstancias que las rodearon, es posible que se hayan quedado enquistadas, bloqueadas, y que en estos momentos sean las causantes de las alteraciones y del malestar emocional que estés padeciendo. Eso quiere decir que no las has gestionado.

Si quieres que esas alteraciones que sentiste no alteren tu vida, te toca buscar la manera de dar salida, por un cauce saludable a la tensión emocional que has acumulado. 

¿Qué puede pasar si no gestionas tus emociones? 

Cuando no haces una buena gestión de tus emociones, puedes tener momentos de desequilibrio, con altibajos en tu conducta y en tus relaciones. Pasar de la alegría al enfado, o al llanto rápidamente y sin motivo aparente. Puede que sientas que tu vida es un caos, o que has perdido el control. Puede que te cueste pensar con claridad, o veas en todo más inconvenientes que antes, o tu carácter sea ahora más difícil.

No es algo que hagas por gusto, simplemente puede que tus mecanismos naturales de adaptación estén fallando, al haber puesto tanto empeño en amortiguar el impacto de la soledad ante la muerte, como ya te comenté. O quizás no contabas con herramientas y habilidades suficientes para activar otros recursos, o no las tenías demasiado entrenadas para saber hacer uso de ellos en los momentos oportunos.

Conductas concretas que puedes presentar

  • Reaccionas de forma impulsiva, actúas sin apenas pensar y sin reflexionar en las consecuencias de sus actos.
  • Estás más a la defensiva.
  • Te enfadas y te deprimes con mayor facilidad.
  • Dramatizas más con todo, todo se te hace más difícil de entender, y de resolver.
  • Te cuesta mantener la atención en algo concreto durante tiempo prolongado.
  • Te muestras más impaciente y exigente, o igual antes no lo eras y ahora si.
  • Distorsionas más la realidad, y tus reacciones son más desproporcionadas.
  • Cuando tienes una necesidad te ve obligadas a satisfacerla en el momento, y te frustras mucho si no lo consigues.
  • Presentas tics nerviosos.
  • Procrastinas o postergas tus tareas y actividades.
  • Muestras más resentimiento. Acumulas mucho resentimiento hacia el entorno.
  • Tienes miedos exagerados. Ves todo como una amenaza. Tienes una imagen del futuro negativo hacia cualquier situación o persona porque no puedes controlar tus emociones.
  • Tu sentimiento de culpa es mayor. Puedes llegar a sentirte culpable por cualquier error, o pensar que has sido responsable de situaciones en las que no tienes ninguna participación.

Te das cuenta de que el malestar está contigo, y te gustaría no tenerlo.

Aprende habilidades nuevas 

Sabes por lo que has pasado, y te ves con un comportamiento emocional  inapropiado, pero no eres capaz de controlarlo. Es como que te has quedado sin recursos, y corres el riesgo de resignarte, porque ves que poco o casi nada de lo que intentas para reducir y controlar tu malestar, te funciona.

Por eso necesitas aprender habilidades nuevas que te ayuden a recuperar el equilibrio emocional perdido en estos meses tan intensos.

Tienes que hacer que tus mecanismos adaptativos vuelvan a funcionar.

Para ello tienes que expresar las emociones que tienes previamente bloqueadas.

Para expresar cualquier emoción, primero hay que conectar con ella e identificarla. Te puedes ayudar evocando el recuerdo de la situación, esto hará que la tensión emocional se active en el cuerpo. Con lo que te pida el cuerpo hacer cargado de esa tensión emocional, podrás saber  qué tipo de emoción tiene asociada, (si es rabia, querrás destruir; con la tristeza, querrás esconderte o hacerte pequeñito; si es miedo, querrás huir; con la alegría, querrás saltar; si es amor, querrás abrazar…etc )

Cuando expresas una emoción bloqueada, la energía con la que la bloqueabas, te queda libre para usarla en objetivos más beneficiosos

Aprende a expresar las emociones básicas es una de las mejores habilidades

A modo general, para expresar saludablemente cualquier emoción, primero hay que calibrarla para saber la intensidad de la carga tensional que te ha dejado. Esto ayuda a ajustar la expresión frente al impacto vivido, para que no sea desproporcionada ni se te quede corta.  Después cargarse de esa tensión, evocando el recuerdo de la situación, para que sea lo que se elimina con las acciones que lleves a cabo.

Te comento ideas generales de qué hacer respecto a cada una de las emociones básicas.

Rabia

Se activa ante las injusticias y sirve de motor de arranque para poner límites seguros. Si no se expresa produce rencor y sentimientos de venganza.

Para expresarla hay que hacer cosas que te hagan sentir, de manera ficticia que “destruyes” lo que te ha provocado la rabia (dar golpes, gritar, romper revistas, limpiar en casa, etc. sin hacerte daño a ti, a otros, ni a ningún objeto de valor, para no conectar con la culpa

Tristeza

Se activa cuando hay heridas psicológicas por pérdidas, o arrancamientos, y sirve para reparar las pérdidas y sanar esas heridas psicológicas. Para expresarla hay que llorar, dejar que el llanto se suelte por si mismo, Ocurrirá por oleadas, hasta que ya no se sientan las ganas de llorar.

Se activa ante situaciones de peligro o riesgo, para protegerte. Por desconocimiento de las situaciones o consecuencias de las mismas para ti o tus seres queridos. La forma de expresarla es hablando de lo que te da miedo, y buscando información sobre ello de manera concreta.

Amor

Es la emoción a través de la que se crean los vínculos afectivos, necesarios para un crecimiento emocional sano. Se expresa con infinidad de gestos de demostración externa que muestran la cercanía y el cariño que sientes.

Alegría

Es la emoción más expansiva, sirve para celebrar los logros, permite ser creativos, y conectar con el placer. Se expresa a través de la risa, y cualquier gesto que indique celebración y apertura.

Ayuda Terapéutica

Buscar ayuda terapéutica es otra muy buena opción. Con ello resuelves tu malestar, y de paso aprendes nuevas habilidades y habilitas nuevos recursos, que te servirán para mantenerte en equilibrio,  mientras dura la situación, y para afrontar otras circunstancias difíciles que se te presenten. 

Resúmen 

Has pasado por unas experiencias con un nivel de carga emocional muy alto.

Como enfermera, con tu labor has suplido la compañía y el cariño de los seres queridos de los familiares que no han podido estar con sus pacientes, para darle valor a la despedida.

Posiblemente ahora te encuentras con problemas de autocontrol emocional y necesitas adquirir conocimientos, habilidades y herramientas básicas que te permitan afrontar con tranquilidad esas situaciones y mirar al futuro con la sensación de que todo dentro de ti está colocado a tu favor.

Necesitas volver a creer en tu capacidad de adaptarte a las situaciones nuevas con tranquilidad.

Has intentado diferentes estrategias para ello y no te han funcionado, y la resignación se te está presentando como una opción, pero no lo es. 

Yo te propongo que antes que eso, aprendas a gestionar tus emociones. 

Si aprendes a gestionar tus emociones, no sólo te librarás de la tensión emocional con la que te cargaste, sino que podrás recuperar la energía que allí tenías depositada y usarla en tu beneficio.

Un acto de inteligencia emocional es poner en la base de tus experiencias, las emociones de amor y alegría, para soportar y superar el resto de las emociones.

Conecta con todo el amor que has puesto en tus cuidados, y redirígelo hacia ti. Te sentirás mucho más feliz y a gusto contigo misma y vas a valorar más las pequeñas cosas de la vida.

¿En el servicio que trabajas UCI, urgencias, o planta, cómo han sido las circunstancias? Déjame tu comentario. Si tienes inquietud por ampliar este tema, o que te hable de algún otro, añade tu sugerencia en tu comentario y lo tendré en cuenta para los siguientes artículos que publique.

Gracias por dedicar tu tiempo a leerme.

Un abrazo

.

Ana Eló

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Ana Eló

Sobre la autora de este artículo

Enfermera experta en gestión y equilibrio emocional. Ayudo a enfermeros y otros profesionales sanitarios que tienen malestar porque se sienten frustrados o han perdido la motivación. Les acompaño a tomar conciencia, retomar su poder personal y a volver a disfrutar plenamente de su vida y de su profesión.

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