julio 12

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Qué es sobrecarga de trabajo


La sobrecarga de trabajo es una situación que desborda las emociones, porque que hay plantillas insuficientes para atender a todos los pacientes que tienes a tu cargo. La sobrecarga de trabajo es estresante y hace que tengas muy difícil dar la calidad de atención y cuidados que quieres a los pacientes.

La sobrecarga de trabajo es por falta de profesionales y afecta directamente a diferentes factores:

  • La seguridad del paciente
  • La calidad de atención
  • El nivel de exigencia
  • La percepción de satisfacción laboral

Si hay más enfermeras hay menos sobrecarga de trabajo

 Asignar una enfermera más por cada diez pacientes hace que se reduzcan los índices de mortalidad en episodios tan críticos como en un infarto.

Cuando se planifican los cuidados, lo ideal es que cada enfermera tenga a su cargo no más de diez pacientes. Es la ratio calculada por la Organización Mundial de la Salud como óptima para que, en el tiempo que dura la jornada laboral, al profesional le de tiempo de calidad para atender a los pacientes, en todas sus necesidades, teniendo margen para hacerlo con calma y dedicación humanizada.

Pero esto ya lo sabes, y también sabes que las consideraciones que se tienen en cuenta para luchar contra este problema no son de salud.

Las consideraciones económicas mandan

sobrecarga de trabajo

Las decisiones en materia de dotación de personal están guiadas por consideraciones financieras en lugar de para obtener mejores resultados para los pacientes y mejores entornos para la práctica.

Muchos gestores sanitarios, los encargados de decidir sobre el aumento de las plantillas, no miran las condiciones del trabajo para ello. Lo que miran es la manera de lograr los mayores beneficios con el mínimo gasto.

Y suele ocurrir que donde primero miran para no gastar es precisamente en el personal. Cuando debiera ser el primer ámbito que les interesase tener muy bien cubierto.

Sin una plantilla suficiente, los cuidados son peores 

Sin una plantilla suficiente, los cuidados con los que los gestores sanitarios pretenden dar calidad y excelencia en el cuidado, o no se consiguen, o se consiguen a basa de la sobrecarga.

El número de enfermeras no debería depender de criterios economicistas, pero son los que más influyen. Es muy posible que esto te provoca desánimo, frustración e impotencia cada día que desempeñas tu puesto.

Estos estados emocionales sólo suman malestar al cansancio que te produce la sobrecarga de trabajo que tienes.

La sobrecarga de trabajo es motivo de cansancio

La sobrecarga de trabajo provoca un tipo de cansancio físico, y sobre todo emocional. Cuando no se recupera, acaba produciendo agotamiento laboral. Este agotamiento es un tipo de estrés relacionado con el trabajo, el conocido como síndrome de burnout o del quemado, muy habitual entre los sanitarios.

Es un estado de agotamiento físico o emocional que además del cansancio, implica ausencia en la sensación de logro y pérdida de la identidad personal.

# Echa un vistazo al artículo: "Consejos para el burnout en las enfermeras"

cansancio por sobrecarga

Este agotamiento no es un diagnóstico médico, lo cual produce sensación de incomprensión en el sector.

La sobrecarga de trabajo afecta a la seguridad del paciente

Sin ir más lejos, muchas enfermeras -y es algo más patente durante el verano- están soportando una sobrecarga de trabajo que pone en riesgo la seguridad del paciente y la suya propia. Por ejemplo, igual en tu caso trabajas en servicios tan delicados como una UCI.

Con pocos profesionales hay menor vigilancia y aumenta la frecuencia de incidentes

Esto te afecta a nivel emocional de forma directa, pues ves que sin poder evitarlo, tu capacidad de ayuda está mermada porque no llegas.

En general, el estrés de atender a un número excesivo de pacientes, incluso con enfermeras con la mejor formación como son las españolas, puede favorecer los errores o que sea materialmente imposible prestar los cuidados que requieren.

La sobrecarga de trabajo causa poco trabajo en equipo

Muchas veces quieres terminar tus tareas, como tomar las constantes vitales, hacer las curas, sacar analíticas, preparar y repartir medicación, pedir las comidas, atender a los familiares, atender las indicaciones médicas, acompañar a los médicos en la visita.

Sabes que a tu alrededor hay más personas trabajando y das por hecho que cada uno se ocupará de lo suyo. Pero te encuentras con compañeros que no trabajan en equipo. Se escaquean y no cumplen con su cometido.

Tienes que estar pendiente

Esto hace que tengas que estar pendiente de que tus compañeros también hagan su parte, como la higiene corporal diaria, repartir las comidas, movilizar a los pacientes.

Al ser la enfermera te sientes y te hacen responsable de que el paciente reciba los cuidados que necesita.

La atención al trabajo de otros, te sobrecarga más

Esta atención al trabajo de otros también te supone una sobrecarga en tu propio trabajo, y te afecta emocionalmente. Es posible que pienses que si todos se ocuparan de lo suyo, todo funcionaria mejor, y el paciente recibiría cuidados de mayor calidad.

Es lo que tú pretendes ofrecer, pero por la dejadez de otros, no terminas de conseguirlo.  

La sobrecarga de trabajo te enfoca al cuidado técnico 

Sabes que no todo es dar cuidados técnicos.

También es tu cometido sacar tiempo para  pararte con el paciente, escucharle, y estar cercana, pero con la sobrecarga de trabajo que te dan las otras tareas, esa parte la dejas de lado.

Eres consciente de que atender las emociones es algo muy importante, pero no llegas. Esto también te afecta.

La sobrecarga de trabajo es exigente

A menudo te rodea un nivel de exigencia alto, son muchos los pacientes que tienes a tu cargo.

A costa de ello te vuelvas más exigente de lo que serías de forma normal.  Sacas un humor y un carácter más difícil de llevar. Y empiezas a temer sentirte rechazada por los que te rodean.

Quieres evitarlo, porque en verdad te gusta caer bien, pero sabes que si te relajas, hay cosas que no salen adelante.

La imagen que das se deteriora

Esto te pesa, porque sabes que estás dando una imagen de ti diferente a la que quieres. Tú te sientes cariñosa, afectuosa y cercana, pero las exigencias que te impones para sacar adelante tu trabajo, afectan negativamente a ti, y también a los que te rodean.

Aunque no lo hayas pensado, puedes aflojar

El exceso de celo es contraproducente

Puedes mostrarte vulnerable, admitir que no puedes con todo, pedir ayuda, y permitir que los demás hagan las cosas como mejor saben, sin criticarles ni juzgarles.

Aunque no esté en tu mano hacer que contraten a más profesionales para que la sobrecarga de trabajo disminuya y el trabajo se reparta mejor, te puedes permitir no ser "la superenfermera", incluso aceptarte aunque se cometan errores

La sobrecarga de trabajo produce culpabilidad

Es muy fácil que te sientas culpable si las cosas no salen porque no puedes dar más de ti, sobre todo si tus jefes te presionan. 

Cuando sabes gestionar tus emociones, aprendes que la culpa es un sentimiento que sólo te lleva a no encontrar soluciones sencillas en determinadas ocasiones, y a obligarte a querer cumplir las expectativas de otros.

#Te puede interesar el artículo: "Técnicas de gestión emocional" 

Cumplir con las expectativas de otros, es faltar a tu autocuidado emocional.

La culpa te hace ir por encima de tus posibilidades

Si  vas por encima de tus posibilidades, puede que cuando llegas a casa estás tan agotada que no te quedan fuerzas para nada más. En ese momento por la sobrecarga en tu trabajo empiezas a tener ansiedad y problemas en tu vida personal.

Te resulta difícil desconectar de lo que no has sido capaz de sacar adelante, y ya no disfrutas del todo de lo que haces fuera del trabajo. 

desanimado

Tus emociones secuestran tu energía vital y no te sientes con ánimo

La sobrecarga de trabajo produce insatisfacción laboral

Cuando sabes que has hecho todo lo que estaba en tu mano, y no lo has logrado, conectas con la insatisfacción laboral. Dejas disfrutar de lo que haces, de sentirte útil. También dejas de encontrarle sentido a lo que haces, y empiezas poco a poco a convertirte en una especie de cumplidora de tareas y de protocolos. 

Con la sobrecarga dejas de poner el corazón en lo que haces. Los pacientes lo notan y tú también.

Vigila muy de cerca todos los pensamientos 

Presta atención a los pensamientos con los que te haces exigente y culpable a la vez.

Que no está en tus manos que haya más personal  es cierto, lo que si está en tus manos, es no dejar que eso te coma la moral  y que te frustres por no poder convertirte en esa especie de heroína que parece que las instituciones te piden que seas.

Ante la sobrecarga de trabajo gestiona bien tus emociones

Suele ser muy adecuado mantener una buena gestión de todas esas emociones que se alteran cuando las circunstancias que te rodean suponen sobrecarga. Mantén saneados tus pensamientos.

Haz que los pensamientos que te acompañan mientras trabajas sean lo más realistas posibles y controla no generar creencias mentales que te impulsen a cumplir expectativas que están fuera de tu control.

# Mira cómo hacerlo en este artículo: "Cuidar la salud mental de las enfermeras"

Espero que te haya gustado el artículo, y que haya sabido transmitirte con ello la importancia de cuidar de tus emociones, para que las circunstancias que te suponen la sobrecarga, no se traduzcan en problemas para tu salud y equilibrio emocional

Déjame un comentario de cómo te afecta particularmente la sobrecarga de trabajo que tienes en tu puesto, me encantará compartir tu experiencia.

Un abrazo

Ana Eló

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Ana Eló

Sobre la autora de este artículo

Enfermera experta en gestión y equilibrio emocional. Ayudo a enfermeros y otros profesionales sanitarios que tienen malestar porque se sienten frustrados o han perdido la motivación. Les acompaño a tomar conciencia, retomar su poder personal y a volver a disfrutar plenamente de su vida y de su profesión.

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